Seamos responsables de la energía que dejamos…en los celulares.

Seamos responsables de la energía que vamos dejando en los lugares…y en los celulares de la gente que queremos.

Cada vez se hace más importante cuidar tanto lo que entra como lo que sale de nuestros cuerpos, pero no nos estamos dando cuenta. Y no me refiero precisamente a lo que comemos.

Así como en los restaurantes, por mucho que ofrezca la carta, no nos atascamos pidiendo todo ( incluso cuando se nos pueda antojar), uno no tiene por qué leer ni ver todo lo que llega a nuestro celular. En el primer caso, si lo hiciésemos, nos sentiríamos fatal, indigestos, nos enfermaríamos. En el segundo caso exactamente igual.

Otro gallo cantaría si, antes de reenviar algo, no sólo revisásemos qué generó en mí sino tuviésemos la precaución de pensar y tratar de sentir qué le puede generar a otros. No somos iguales, lo que tú puedas pensar que no te afecta, a otro le puede quitar el sueño, le puede dar miedo, le puede estresar, le puede enfermar. E incluso, si de verdad piensas que a tí no te afecta , te pido por favor te observes cuando te escuches enojado repitiendo en voz alta lo que leíste en un whats, o cuando sientas tristeza por haberte enterado de algo que sucedió y que tú no podías evitar, o cuando sientas que te ganó el miedo por todo lo que ves y no dejas de escuchar. Tras observarte, te invito a pensar si de verdad era tan necesaria esa información para ser quién quieres ser. Quiero creer que una persona de bien que busca su propio bienestar y el de las personas que están a su lado.

Estos tiempos nos están pidiendo a gritos ser cada vez más conscientes, dejar de pensar, hablar y actuar en automático y empezar a sentir más lo que hacemos y también lo que dejamos de hacer.

Tomemos lo que sucede como una invitación para revisar quién queremos ser y qué queremos dejar.

Deja un comentario