
Cuando uno decide comprar el miedo porque está de oferta y ni siquiera le pone un poco de sal la lógica dice que pronto preferirá ayunar. Cuando uno ha visto ya tanto que casi prefiere no ver más es porque sin duda es momento de SOÑAR un poco más. Soñemos que ya falta poco, soñemos con viajar y sintamos al menos durmiendo la anhelada LIBERTAD.
Puede que no sea fácil soñar cuando hay facturas sin pagar y grandes retos frente a nosotros que urge solucionar pero precisamente por eso, por sanidad mental, siento que hoy más que nunca necesitamos equilibrar y poner en práctica toda herramienta que nos ayude a no dejarnos arrastrar ni por las noticias, ni por las redes ni por nadie que quiera controlar lo que debemos sentir y pensar. Siento que hay una línea muy delgada entre informar y asustar y está en nosotros saberla diferenciar, cuidar que lo que entre no nos llegue a perturbar y cuidar lo que vamos a entregar, sentir antes lo que nuestras palabras y mensajes van a generar porque muchas veces los enviamos con la intención de informar y no dimensionamos la angustia que podemos provocar.
Siento que es momento de compartir cosas que lejos de asustar o dividir nos ayuden en el diario vivir. Yo hoy les dejo por aquí una receta cuyo sabor a libertad es difícil de igualar. Es una receta antigua, de alto valor nutricional ya que nutre el cuerpo y el alma por igual. La receta que seguro les va a encantar es: Viajar. Hacerlo siempre nos ha ayudado a ver más allá, así qué tal vez haciéndolo encontremos las respuestas que hoy sentimos no hallar.
Hoy por hoy viajar con la imaginación parece ser nuestra única opción pero en unos días más tal vez nos podamos escapar y si alguien duda si seguir con el plan que hace meses le hacía vibrar y siente que la presión no le deja ponerse en modo vacación, le diría que siempre es buena idea salir, ordenar cabeza y corazón aunque por supuesto hacerle siempre caso a la intuición .
Tal vez en este mundo que necesita un poco de alegría, celebrar la Navidad en julio podría ser una alternativa. Ya me imaginé gritando ¡Feliz Reencuentro! y poniendo debajo del árbol nuestro propio renacimiento. Que pronto comiencen los viajes que generen encuentros, que veamos a la familia sin que el Zoom esté abierto, convivamos con los amigos, apoyémonos entre todos, compartamos buenos consejos mirándonos a los ojos. Y si estás pensando cuál sería el lugar perfecto para un viaje divertido y sano te quiero recomendar el Caribe Mexicano.
Siendo cada día más conscientes y buscando hacer viajes con sentido , en esta época que tan necesario es apoyar les puedo asegurar a todos aquellos que puedan viajar, que miles de personas se lo agradecerán ya que de su vacación depende su alimentación. Ellos sueñan con que puedan salir para poderlos consentir. Será sin duda una vacación especial que seguramente van a valorar.
En lo que llega el día en que podamos viajar, los invito a tratar de visualizar la cantidad de vidas que podemos mejorar, unámonos en el esfuerzo de mantener esa intención y confiemos en que todo se acomodará como parte de un bien mayor aunque por momentos pueda escaparse de nuestra comprensión .
Soñemos, viajemos fuera y también a nuestro interior y que nuestra brújula siempre sea nuestro corazón.

