Descanse en Paz lo que éramos y Renazca pronto lo que Somos.

La Vida parece invitarnos a morir a lo que hemos sido, a trascender esas situaciones desarmónicas de nuestra vida que no hemos podido disolver aún, a cambiar ciertas formas de pensar, de actuar, hablar e incluso mirar…todo ello para RENACER a lo que SOMOS en mayúsculas , a lo que ES. Aceptemos la invitación.

Qué importante dejar de poner nuestra atención y energía en el caos visible y lograr ver el Orden Invisible que se esconde detrás de todo en La Vida. Qué importante dejar de buscar el por qué , centrarnos y poner nuestra energía en el para qué. Qué importante confiar en que la Vida se gesta en la oscuridad y hay un momento que se hace necesario morir para empezar de nuevo a vivir. 

Mientras estábamos ocupados haciendo algo más, un sinnúmero de amaneceres, inviernos, primaveras y también Semanas Santas quisieron advertirnos e invitarnos a reinventarnos y renacer pero se ve que no captamos o no aceptamos su sutil invitación . Así que esta vez la Vida  tuvo que dejar su sutileza para hablarnos alto y claro. No se le pasó la mano, nunca se le pasa.  

Tocaba escuchar, aceptar morir como invita a hacerlo el invierno y aceptar renacer como propone la primavera. Pero…morir no es fácil. Implica hacer una revisión de lo que suma en nuestra vida y lo que no, y más esencial aún, requiere dejar de ser lo que parecemos ser para comenzar a SER lo que en verdad SOMOS. 

Sin darnos cuenta hemos preferido día tras día , año tras año repetir y repetir patrones y actitudes que no solo no nos llevaron a ningún lado sino que nos debilitaron, debilitaron nuestro ser y como hemos podido comprobar, debilitaron nuestro mundo. Ya es hora de dejar de perpetuar lo que es importante cerrar, tristezas, dolores y enojos encarnados que debemos ya enterrar. 

Es buen momento para seguir el consejo del apóstol Pablo, muy adhoc con estos días santos, más allá de religiones y credos : «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros» (Colosenses 3:5)

Llegó el momento de observarnos y sentir quién nos habita, sentir si somos un pedazo de carne y hueso o sentimos que somos algo más. 

Llegó el momento de captar quién somos en esencia.  Llegó el momento de acallar nuestro ego ruidoso y dejar que sea nuestro Yo más esencial, nuestra Alma la que guíe nuestros pasos. No hay peor soledad que a la que hemos sometido a nuestra propia Alma al no reconocerla. Dejamos de hacerlo desde bien pequeños cuando nos enseñaron más a pensar que a sentir y así nos seguimos, perdiéndonos con el ruido externo y apagando nuestro faro interno. Desorientados abrimos la puerta a la tristeza, al miedo, al egoísmo… 

Démosle hoy su lugar a nuestra propia Alma, reconozcamos su poder, sintámosla, sintamos lo que de verdad somos y esforcémonos por darnos cuenta qué dosis de virtud-es nos va pidiendo la vida ( nuestro hoy parece pedir dosis de Fe y Solidaridad, buen momento para comenzar). Incorporemos las virtudes necesarias para lograr vivir cada día en armonía con la vida y así llegue el día en que las circunstancias no nos alcancen, que la vida no tenga que gritarnos ya que tendremos el corazón abierto y el alma encendida para caminar despiertos en la vida. 

Reconozcamos lo Inmortal que vive en nosotros y podremos manejar lo Mortal. Reconozcamos quién somos en esencia y, sin duda, podremos manejar mucho mejor nuestra vida.

En lo personal he sentido que por momentos el mundo va más rápido que yo, me ha invadido a veces la sensación de ir por la vida sin frenos o en el peor de los casos, sin nadie al volante. Por eso me atrevo con humildad a sugerir cierto actuar,  a compartir mi propio sentir a la luz de lo que sucede hoy, un sentir que me está llevando a vivir diferente, un sentir que me está llevando a darme cuenta cuando realmente SOY YO y cuando voy en automático y me olvido de lo que SOY. 

Si nos invade de pronto la sensación de que nos han mandado al cuarto a reflexionar, tengamos la humildad necesaria para entender que era necesario, reconozcamos que hay algo dentro de nosotros mismos que está pidiendo atención, alimento y no es precisamente nuestro cuerpo, es nuestra Alma, que nos pide a gritos renacer dejando que sea ella la que guíe nuestros pasos y no nuestro ego, psiquis o personalidad que sin darnos cuenta maneja hoy nuestra vida a su antojo cubriendo nuestras carencias con apegos, conductas compulsivas, necesidades y deseos que ni son tan necesarios ni tan deseables si lo que buscamos es paz y dicha en nuestros días. 

Siento que ese renacer es de alguna manera la invitación del Sol, de la primavera, de Jesús, la esencia de la Pasión y el mensaje detrás de la resurrección.

Una invitación a reconocer que somos más que carne y hueso, a reconocer el Alma que nos habita, a abrazar y alimentar el Alma que somos y una invitación a que sean estos días una maravillosa oportunidad para que renazca el verdadero Ser que somos.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Avatar de Teresa Teresa dice:

    Muchas gracias por tus reflexiones siempre tan acertadas y q nos invitan a pensar.

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  2. Avatar de Joyazul Joyazul dice:

    Que necesario hacer pausas, observar, apreciar y, a partir del agradecimiento que nace de ese momento de reflexión, dar el siguiente paso. Nada de eso se logra si no nos miramos las entrañas del alma. Que lindo escrito, gracias por ponerle palabras a un sentimiento que muchos estamos viviendo.

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  3. Avatar de Adriana Adriana dice:

    Hermoso mil gracias

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